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viernes, 28 de abril de 2017

Has tenido un día muy interesante.
Has traspasado tus propias barreras.
Has roto alguna de tus ataduras, has dado un paso hacia adelante.
Este día, te has superado a ti misma.

Pensaste que era un buen día. 
De esos para recordar.
De esos en que te sientes satisfecha por haberte logrado a ti misma.
De esos que dejan huella.

Te vas a tu casa, al terminar la jornada, contenta.
Hoy has hecho algo.
Hoy el día ha tenido sentido, verdaderamente.

Pero no... no iba a ser tan bonito.
La vida, no te iba a permitir disfrutar de un hermoso día.
No.
La vida te trae, entonces, un dolor.
Uno de esos dolores punzantes, de esos que te voltean las tripas y te retuercen el alma.
Alguien se va a ir.
Te va a dejar.
Te va a dejar, un poquito más sola.

¿Lo quieres? Pues sufrirás.
Pero por un lado, ya estás acostumbrada. ¿o no?
 Y sabes que saldrás adelante.
Lo más seguro, que lo hagas sola, como es habitual.
Porque cuando más necesitas de alguien, menos está a tu lado.

Sola, pero fuerte.
Fuerte, pero sola.

Sufre, pero intenta no meterte en el pozo.
Intenta vivir con su recuerdo, con el feliz.
Intenta seguir queriéndole con ese amor que traspasa el tiempo y el espacio.
Intenta que se grabe a fuego en tu piel y en tu mente.
Recuérdale cada día.
Es parte de ti.
Es parte de tu existir.

¿Ves? Ya no estás sola.
Estás con él.  Con él para siempre, aunque se vaya... no se va del todo.

Ya no estás sola.
El día no ha sido tan malo.  

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